Aprende a luchar contra las infecciones de tu cuerpo sin tener que recurrir a los antibióticos con esos remedios caseros.

Las defensas de nuestro cuerpo dependen en gran medida de lo que comemos, una dieta pobre en vitaminas y minerales se traduce en un sistema inmunológico débil e incapaz de luchar contra las amenazas del ambiente.

En el medio ambiente circulan muchos virus y bacterias que pueden enfermarnos, pero si tenemos un sistema inmune fuerte estas no podrán hacernos daño. Es por esto que se hace necesario alimentarnos de manera sana y practicar ejercicios, para que nuestro sistema inmune este preparado.

Las infecciones son causadas por una invasión por parte de un microorganismo patógeno que se multiplica y va dejando sus toxinas en el organismo. Las infecciones pueden deberse a hongos, virus, bacterias, priones o protozoos y ser locales o sistémicas. Las bacterias son las principales causas de las enfermedades e infecciones que sufrimos en la actualidad.

En este articulo te daremos una guía de cuáles son los alimentos que debes consumir para evitar un sistema inmunológico deficiente.

Alimentos que ayudan en la prevención de infecciones.

Estos alimentos de los que te hablamos a continuación contienen grandes propiedades que benefician nuestro cuerpo al luchar con los patógenos y evitar que se reproduzcan e instalen en el cuerpo (provocando los síntomas o la enfermedad). Entre ellos tenemos:

El yogur.

Rico en probióticos y activos que se liberan en el cuerpo para atacar las infecciones causadas por levaduras. Este tipo de problema sucede cuando las bacterias “malas” superan en cantidad a las “buenas”. El yogur es un buen remedio casero en caso de sufrir, por ejemplo, candiadisis vaginal.

El Jengibre.

Esta raíz es un potente antibacteriano y sirve en casos de resfriados, gripe o cualquier enfermedad respiratoria producida por un virus y que traigan como consecuencia una inflamación.

Además el jengibre contiene antibióticos que “matan” a las bacterias perjudiciales para nuestro organismo. Se puede consumir en té (y en pocas cantidades, ya que aumenta la temperatura corporal y es de sabor fuerte).

El ajo.

Los efectos curativos del ajo son conocidos desde la antigüedad (en el Antiguo Egipto ya lo usaban, por ejemplo). Desde el Centro médico de la Universidad de Maryland (Estados Unidos) indican que el ajo evita que las levaduras causantes de infecciones se desarrollen normalmente.

Esto se debe a una sustancia contenida en el ajo que tiene la propiedad de destruir las bacterias. Para aprovechar las bondades del ajo se recomienda consumirlo crudo. Un diente al día (mejor si es en ayunas) es la dosis perfecta. Para el sabor y aroma fuertes puedes consumir una pastilla de menta.

Aceite de coco. 

Puedes conseguirlo en las casas naturistas o algunos mercados. Este aceite contiene un ácido graso llamado láurico que, al ingresar en el organismo, se convierte en un potente antiviral.

El aceite de coco entonces ayuda a luchar contra las infecciones de todo tipo. Puedes consumirlo en diferentes preparaciones.

Frutas con vitamina C.

De seguro te han dicho más de una vez que las naranjas evitan o curan los resfriados. Esto se debe a la cantidad de vitamina C que aporta este rico cítrico.

Nuevamente desde la Universidad de Maryland nos hablan de otro de los potentes antibióticos naturales que existen. En este caso nos indican que las naranjas luchan contra las infecciones y por ello se recomienda comerlas todos los días (en diferentes presentaciones).

No obstante, este cítrico no es la única fuente de vitamina C que podemos aprovechar, sino que también está presente en otras frutas como por ejemplo: Bayas, Cerezas, Fresas, Tomates

Los vegetales nos aportan vitamina C si los consumimos crudos o cocidos al vapor. Aquellos que más contienen este nutriente son: Patatas dulces, Brócoli, Patata, Coles de Bruselas, Acelgas, Espinacas.

Un párrafo aparte se merece la toronja o pomelo, gran fuente de vitamina C. Tiene como propiedad principal ayudarnos a suprimir las infecciones causadas por levaduras y acelerar el proceso de curación.

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